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23/03/2026

¡EL KAPITÁN KOMANDO!

El Captain Commando es una mascota creada por la división norteamericana de Capcom. El personaje se utilizó desde 1986 hasta 1988. Su nombre es una referencia a la propia Capcom (CAPtain COMando, ¿lo pillais?¿eh?¿lo pillais?) y salía en la parte de atrás de los videojuegos y en los manuales de instrucciones dando las gracias a los jugadores por su compra. 

Originalmente, el capi era un tipo de pelo blanco, cuello alto y pistolas de rayos que posteriormente se rediseñaría como un astronauta acompañado por un mono azul. 


(Fotos de juventud de vergüenza ajena: todos las tenemos)


En general, se le considera un fracaso absoluto como mascota de la compañía ya que otros personajes como Mega Man o Ryu de Street Fighter eran muchísimo más populares y, eventualmente, el capitán durmió el sueño de los justos (que es una forma fina de decir que fue despedido con deshonores).

No sería hasta 1991 cuando alguien se puso a bucear por los trasteros de Capcom en busca de algo que emplear para el que sería su primer juego de tortas a cuatro jugadores cuando se encontraron con el astronauta polvoriento y olvidado. Un tío con un traje de astronauta pegaba en este tipo de juegos lo mismo que a Cristo unas botas de agua así que, ni cortos ni perezosos, le dieron otro lavado de cara para convertirlo en algo más guay que compartía con el original… En fin, supongo que el nombre. 


(Saben sus medidas y su grupo sanguíneo pero no a qué se dedica)


Y así llegamos a la futurista Metro City (sí, sí, la ciudad original del Final Fight, el decano de los juegos de reventar narices con bates de béisbol) que sufre la habitual ola de crímenes con la salvedad de que los manguis aquí disponen de alta tecnología, científicos locos, alienígenas y naves espaciales. El juego está ambientado en el año… 2026. De forma no del todo sorprendente, la policía no puede con esta ola de super crímenes y aquí entra el Capitán Commando con su comando de bichos raros dispuestos a no dejar títere con cabeza. En España se habría llamado el Capitán Pandilla. Qué merendilla.



Nos encontramos aquí con otro de los clásicos beat’em ups de avanzar reventando a todo lo que se mueva, saltarle los dientes a los jefes finales de fase y fases temáticas ambientadas en diferentes lugares de Metro City. Los personajes cuentan con los movimientos habituales de agarrar y tirar enemigos, pegarles, dar patadas voladoras, correr, embestir y “la bomba” pulsando los dos botones que arrasa con todo pero te quita vida. También se pueden coger armas (incluyendo armas de fuego) y unos curiosos robots con puños, lanzallamas o lanza-hielos que parecen una reminiscencia de los bichejos del Golden Axe. Como detalle simpático, los enemigos mueren de diferentes maneras según lo que estés empleando cuando les das el golpe de gracia: carbonizados, partidos en dos... tenía cierta gracia.



El juego entraba por los ojos por sus vistosos protagonistas: además del titular capitán con sus pintas espaciales, guanteletes-lanzallamas y visor caza-criminales (por lo visto, le permitían detectar criminales a dos kilómetros de distancia), se sumaba un ninja practicante del mismo estilo que Guy del Final Fight (ahí, creando universo), una momia espacial con gorra de visera para atrás y dos cuchillos (teniendo este ideas no me explico cómo tuvieron que recurrir a mirar por el sótano para inspirarse) y un bebé montado en un robot. 


(Porros y cazalla: lo mejor que se ha inventado para los creativos de videojuegos)


Aunque los gráficos eran diferentes, más allá de que Ginzu el Ninja era el único que podía emplear los shuriken tamaño paellera que te encontrabas o de que el bebe podría hacer movimientos de wrestling muy similares a los de Mike Haggar, las capacidades de los cuatro personajes eran muy parecidas.



El violento viaje de los protagonistas les llevaría por las calles de Metro City, por su museo (en cuyo sótano había unos individuos con aspecto de cavernícolas), sus cloacas, su barrio chino, el circo, el acuario, la nave de los malos y, finalmente, el satélite particular del malo, Scumocide. 

El juego fue un gran éxito en su día y muchos lo recordamos con cariño. El capi volvería a las andadas como participante en la saga Capcom vs Marvel y cameos en muchos otros juegos, lo que no está nada mal para una mascota fracasada…


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