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28/10/2026

Especial de Halloween: SPLATTERHOUSE

El juego que nos ocupa hoy amalgama todos los tópicos del género de terror lo que lo hace muy apropiado para esta entrada de Víspera de Todos los Santos. 




En Splatterhouse, una tormenta pilla al raso a los estudiantes Rick y Jennifer y se refugian en la mansión ruinosa más desafortunada que resulta ser el laboratorio secreto del doctor West, un parapsicólogo del que se rumorean todo tipo de tropelías y experimentos chungos. Nada más entrar en la mansión, se cierra la puerta, la chica desaparece y el chico muere (ojo, todo esto es antes de que haya siquiera empezado la partida).

(Un día en la vida de un universitario)

Por suerte (?), Rick resucita gracias a la Máscara del Terror, un artefacto maya maligno y sintiente que convierte a su portador en un morlaco. La Máscara incita a Rick a montar una escabechina para rescatar a su chica (al final, para nada, porque también muere) y ya tenemos un beat 'em up horizontal con ciertos elementos de plataformas. En su odisea de dos dimensiones, Rick puede saltar, dar tortazos, patadas y emplear un ataque especial. También tiene a su disposición diferentes armas tiradas por la casa que van desde tablones hasta escopetas recortadas. 

(Broncas de pareja: nivel 3)

La principal característica de este Splatterhouse  es su uso desmedido de la violencia gráfica y gore. “Splatter” significa “salpicar” y viendo la portada podéis imaginar que no es porque el juego fuera de saltos de piscina. Esta violencia se empleó como herramienta de marketing y la propia caja del videojuego ya advertía que su contenido no era apropiado para menores de edad… ni para cobardes. 

(La novia le había dicho que pasara el mocho...)

La inspiración, claro, viene de películas de terror como Viernes 13, Evil Dead, Poltergeist y muchas más y la imaginería recuerda a H. P. Lovecraft o H. R. Giger. Es interesante que siendo el protagonista un tipo con aspecto de asesino en serie las víctimas sean unos monstruos (bastante asquerosos, por cierto). El diseñador Kazumi Mizuno ya dejó claro que querían hacer un juego de horror en condiciones en una época en que no era lo habitual. Para que la conciencia del jugador no se resintiera demasiado y no les cancelaran el proyecto, metieron monstruos en lugar de gente y cambiaron la sangre por un fluido verde pringoso que dio bastante bien el pego. Los ruidos y gritos del juego los grabaron los propios programadores en una cabina y el ruido de decapitar lo hizo el propio Mizuno con la boca.

(Puedo imaginarme a un equipo de programadores japoneses haciendo pedorretas con el sobaco delante de un micro descojonándose)

Splatterhouse fue un bombazo gracias a su elevado nivel de violencia. En Estados Unidos se distribuyó muy poco y se censuraron las partes más polémicas (unas cruces invertidas se cambiaron por cabezas cortadas, las manos amputadas ya no te sacaban el dedo…) y la máscara blanca original se cambió a roja para reducir el parecido entre el protagonista y Jason Voorhes de Viernes 13. Las asociaciones de padres, esas que todo lo pueden, pusieron el juego a caer de un burro y fue el primer videojuego que se llevó una clasificación por edad. 

(Coger tabla => Matar monstruo con tabla)

Como el juego fue un exito, las secuelas y adaptaciones a otros sistemas no se hicieron esperar. Lo curioso es que la primera secuela protagonizada por Rick el Enmascarado fue Splatterhouse: Wanpaku Graffiti, un inexplicable videojuego de asesinos en serie chibis:


(Sí, esto era lo que pedía el público...)

Alguien en las altas esferas debió decidir que un juego como Splatterhouse se adaptaba como anillo al dedo al público... ¿infantil?. Aquí, Rick era un cabezón adorable que se pegaba con monstruos cuquis de forma más o menos análoga al original. Salía un vampiro marcándoose un moonwalk como Michael Jackson y diversas bizarradas pero en plan cuco.

(Míralo, qué monada, con su máscara de hockey y su hacha descuartizando monstruos en una iglesia...)

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